Cuidando niños, viviendo experiencias. La vida de un Au Pair

Mamá, quiero irme a vivir fuera, al extranjero, conocer nuevas experiencias. ¿Por qué no intentarlo cuidando niños? Puede que sea la opción más fácil para empezar. Estas pueden ser las palabras de cualquier joven hispanohablante que decida irse al extranjero por un tiempo. Y es cuando muchos eligen el camino de los “Au pair”.

Au Pair significa en francés A la par y representa la filosofía de trabajar por el mundo durante un período determinado con el objetivo principal del intercambio cultural cuidando a los más pequeños de un hogar. Este intercambio cultural es mutuo, ya que la persona que lo realiza aporta cosas nuevas a la familia donde se acoge. El objetivo entonces es convivir con una familia de acogida, este nuevo miembro se convierte en uno más durante un tiempo y por su parte, la familia tiene un “hermanito mayor” de forma temporal, quien les ayudará a cuidar a los más pequeños con pequeñas tareas del hogar.

El au apair recibe por ello una paga, así como comida y alojamiento durante su estancia en la casa. Para poder ser au pair solo se necesita tener entre 18 y 30 años, no tener hijos, no estar casado y saber a la perfección que se va a vivir con una familia en el extranjero durante un tiempo.

Reyes junto a sus amigas frente al ayuntamiento de Manchester. Fuente personal

“Decidí vivir la experiencia porque necesitaba mejorar mi inglés ya que el idioma es necesario para mi profesión en España, puesto que soy maestra y los colegios aquí son ya todos bilingües. Pensé que viviendo en una casa con ingleses y compartiendo tiempo con los niños era la mejor manera de sumergirme y empaparme de la cultura, además de enriquecer mi conocimiento sobre la lengua inglesa”, así se expresa Mari Reyes Segura, joven sevillana que decidió irse de Au Pair a Manchester.

Un au pair ayuda a la familia a cuidar de los hijos y también con pequeñas tareas del hogar. No obstante, no son nunca ni empleados de hogar, ni señores de la limpieza, ni profesores de idiomas, ni enfermeros, así como tampoco “dog sitters” o jardineros. Es por ello, por lo que a veces el ser au pair crea controversia. Hay gente que se queja por ello y a veces no reciben el trato que esperaban.

“Mi familia era muy buena y encantadora y siempre me trataron como una más de la familia y yo solo me tenía que ocupar de la niña, aunque yo colaboraba en casa como una más porque cuando te tratan tan bien es lo que te sale hacer”, dice Mari Reyes.

Aunque no es el caso del testimonio que Patricia Benítez cuenta, joven gaditana Au pair en Tonbridge, Kent, al sur de Reino Unido. “Conozco gente que hace el mismo trabajo o incluso más y tiene el mismo número de niños a su cargo y aún así, cobran mucho menos. El hecho de ser au pair puede cansar mucho. Ya que por mucho que parezca tu familia no lo es y por mucho que digan que es tu casa, tampoco no es”.

Fuente personal

Por regla general, el au pair no puede trabajar más de 30 horas a la semana, aunque en Estados Unidos, los au pairs pueden trabajar hasta un máximo de 45 horas semanales. Con respecto al tiempo de trabajo, siempre es recomendable que ambas partes sean flexibles. Por ejemplo, si alguna vez el au pair tiene que quedarse más tiempo cuidando de los niños, debería tener el fin de semana completo libre.

“Me levantaba por la mañana, despertaba a la niña, hacía el desayuno, desayunábamos juntas y le hacía el lunch, cuando acaba recogía nuestras cosas del desayuno y nos íbamos al colegio. Cuando la dejaba en el colegio yo me iba a clases de inglés y hacía la compra para la cena de esa noche y recogía el cuarto de la niña y me dedicaba a mí, ya que tenía toda la mañana libre hasta que tuviera que ir a recoger a la niña al colegio. Cuando llegaba si tenía deberes la ayudaba y si no jugábamos o veíamos la tele hasta que llegaba alguno de sus padres sobre las 5 y media. Después si me tocaba a mí hacer la cena la hacía y si no me la hacían a mí o me iba con mis amigas a cenar”, explica Mari Reyes.

Como nuevo miembro de la familia, el au pair dispone de una habitación propia, que tendrá al menos 9 m². Se da por supuesto que el cuarto ha de estar amueblado y tener calefacción. La familia da de comer al au pair de forma gratuita y además comparte el tiempo de las comidas con él. Si el au pair se pusiese enfermo, tendrá derecho a seguir recibiendo comida y alojamiento gratis.

Junto con la comida y el alojamiento, el au pair recibe una paga. La cantidad de paga varía en función del país de acogida. En caso de que no exista una legislación establecida en algún país sobre la colocación au pair, tanto los au pairs como las familias de acogida pueden informarse en nuestra página sobre las cantidades que se pagan en otros países y en el suyo propio. La paga es muy importante para el au pair, ya que con ella podrá pagar el curso de idiomas; incluso gracias a la paga, podrá ir al cine o salir a tomar algo o viajar por el país. Incluso si el au pair se pone enfermo, tiene derecho a recibir su paga.

“Yo llegaba de sobra a fin de mes, ya que a parte del sueldo me pagaban el móvil, me dieron un coche y me pagaban la gasolina y me pagaban toda la comida que yo quería, es más iba yo a comprarla y luego me daban el dinero de lo que me hubiera costado”, explica la sevillana.

Patricia en Londres. Fuente personal

Sin embargo, tras todas estas tareas, el au pair también necesita tiempo libre para quedar con amigos o para viajar un fin de semana para conocer otra región del país. Es obligatorio que el au pair tenga libre al menos un día a la semana y, como mínimo, uno de estos días libres al mes debe ser domingo. Los días festivos también se consideran festivos para los au pairs. “A las seis y media de la mañana me despierto y les pregunto a los chicos que quieren de desayunar y tras ello preparo lo que quieren para comer. Luego me visto y les digo a los mayores que se vayan vistiendo menos al más pequeño, que lo visto yo. Luego nos vamos al colegio y tras llevarlos ya tengo toda mi mañana libre hasta las tres y media de la tarde que es cuando los recojo, así que tengo tiempo libre para mí misma para ir a academias y estudiar inglés”, dice Patricia. “En cuanto a si repetiría la experiencia, ahora a veinte días escasos de marcharme, sí la repetiría. Aunque si me lo hubieran preguntado antes, quizás hubiese dicho que no”.

Ambas experiencias cuentan con distintas perspectivas. Lo que sí resulta positivo es saber que, tras ello, la experiencia Au Pair cada vez vaya más en aumento y cada vez más jóvenes deciden irse al extranjero en busca de nuevas aventuras.

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