22 almas perdidas: Manchester, símbolo de unión tras el atentado en el concierto de Ariana Grande

Cada vez que te paseo desde aquel lunes ya nada ha vuelto a ser lo mismo. Miro a mi alrededor como si alguien viniera persiguiéndome, como si las mismas hojas de los árboles fueran mi mayor enemigo. Creo que no soy la única que camina desorbitada cuando trascurre entre multitud de gente por Market Street o como cuando cojo un autobús o escucho un ruido más fuerte de lo normal. Mi corazón se pone a mil. Y creo que el de muchas personas también tras enterarse del atentado del pasado 22 de mayo durante el concierto de Ariana Grande en el Manchester Arena.

22 personas perdieron sus vidas y más de 50 resultaron heridas, entre ellas niños inocentes y padres que iban a recogerlos a las puertas del concierto. Sin necesidad alguna de perder sus vidas, viendo simplemente cómo sus hijos disfrutaban de su ídolo aquella noche.

Miles de dispositivos móviles se acercaron al lugar del impacto nada más recibir llamadas de emergencia. Fuente personal

Días atrás, recuerdo perfectamente cómo mi compañera de trabajo estaba ilusionada por ir a concierto. Tan ilusionada que me pidió que fuera con ella varias veces. Llegué incluso a planteármelo, ya que, aunque no fuera muy fan de Ariana Grande y solo había escuchado un par de sus canciones, me hacía ilusión poder acompañarla, ver un concierto en otro país que no fuera el mío y por qué no, de una cantante internacional. Pero todo se tornó a que no sé qué pasó por mi cabeza que decidí no ir. Finalmente decidí no ir. Eso fue todo. Y vaya suerte. Ahora lo recuerdo como pensando que de verdad el destino juega de parte nuestra muchas veces.

Me encontraba entonces aquella noche en el trabajo, exactamente a diez minutos del estadio en coche. Nada lejos. Cuando llegué a casa nada más quitarme los zapatos y reposar un poco en la cama antes de cenar, repasé los mensajes de mi móvil. De repente, cientos de mensajes en un grupo WhatsApp que tenemos varios españoles en Manchester empezó a arder.

¿Chicos os habéis enterado qué ha pasado? ¿Alguien ha escuchado lo mismo que yo?, -solo veo llegar ambulancias y gente corriendo. Esto decían algunos de mis amigos que viven justo detrás de Victoria Station, la estación que también fue afectada por el atentado.

Al principio no me creía que pasaba, muchos de nosotros nos mostrábamos incrédulos, unos decían que habían explotado unos altavoces, pero otros daban por seguro que se trataba de un atentado. De repente se me vino a la cabeza mi amiga. Ella finalmente decidió ir con un amigo al concierto. Lo primero que hice fue bombardear su móvil a mensajes. Vi que no contestaba y en cuestión de segundos decidí llamarla. Tampoco daba señal. Mi corazón entonces iba a mil.

La cadena BBC retransmitiendo las horas después al atentado. Fotografía propia.

Hasta que ya contestó. “I’m ok babes”. Esa fue su respuesta. Tomé un respiro profundo de tranquilidad al saber que ella no había sido afectada. Empecé entonces a preguntarle qué había pasado. “De repente todo se vino abajo, las luces se apagaron y todo se quedó en silencio cuando inesperadamente se escuchó el ruido de una bomba. Vi a gente corriendo por todos lados, nadie sabía dónde teníamos que ir, ni qué había pasado. Yo solo veía a gente con la cara ensangrentada y personas tiradas en el suelo”. Esto fue lo que inmediatamente me contó. Me quedé a cuadros. Aun así, ella me contó que no se había enterado de que era un atentado hasta que llegó a casa, a eso de las cuatro y media de la mañana, desde las 11 de la noche que finalizó el concierto”.

Desde entonces, durante más de una semana me ha contado que no ha podido conciliar el sueño, intenta dormir con pastillas, pero lo único que se le viene a la cabeza son los gritos de la gente. Teme estar en sitios donde haya mucha gente y su cuerpo tiembla cada vez que hablamos del tema. De verdad que no me gustaría estar nunca en una situación así.

Por suerte, a ella no le pasó nada, pero ¿qué hay de aquellas personas que perdieron sus vidas?, de aquellos niños que han perdido a sus padres, de familias rotas de dolor ante lo ocurrido. La verdad es que no tengo palabras para describir todo. Y que encima me haya tocado en la ciudad donde he elegido vivir, fuera de mi país y de mi familia. Tras ello, cientos de mensajes me llegaron a WhatsApp de familiares y amigos preguntándome que si me encontraba bien o si me había pasado algo. Medios de comunicación españoles poniéndose en contacto conmigo para que les ofreciera algo de información. Algo que jamás había vivido.

Lo malo vino al día siguiente cuando me tocó trabajar. Tardé más de una hora en llegar al trabajo, el cual se encuentra en el centro, cuando normalmente suelo tardar 20 minutos. Todas las calles cortadas y todo el mundo atemorizado. Encima para colmo, habían desalojado un centro comercial llamado Arndale por aviso de bomba. Amigos que se encontraban trabajando por los alrededores me contaron que tuvieron que desalojar a todo el mundo de su trabajo para mantenerlos a salvo. Y yo, trabajando a escasos metros del centro comercial. Las calles del centro permanecieron cerradas durante dos días hasta que todo volviera a la normalidad. En el hotel donde trabajo, nada más que hacían llegar llamadas de la BBC, cadenas de televisión alemanas, cámaras de televisión y personas incluso llamando por si habíamos acogido a algún niño o a alguna persona de la noche anterior. Ya que la cadena Holiday Inn Express y Crowne Plaza, ambos posicionados justo al lado del Manchester Arena, estaban acogiendo a niños perdidos y personas que necesitaban ayuda. A nosotros no nos llegó nadie, pero sí nos ofrecimos a ayudar a cualquier persona que necesitara de nosotros.

Fotografía propia

Ya han pasado unos días de ello y todavía se sigue hablando del tema por las calles de Manchester. A tanto ha llegado lo ocurrido que la ciudad está dando ejemplo de unión, ejemplo de permanecer unidos ante la tragedia. Tanto es así que ahora toda la ciudad se ha volcado con la causa para donar dinero a las familias afectadas. Todo el mundo que se haga un tatuaje de una abeja -símbolo de Manchester- donará una cantidad de 50 libras para las familias afectadas.

St Ann’s Square. Fotografía propia

Un símbolo que no deja de ser signo de buena causa. Aunque también el de un chico musulmán que regalaba abrazos gratis por las calles de Manchester en estos días, un gesto para que la sociedad así vea que no todos ellos son iguales, ya que el que produjo del atentado, con tan solo 22 años, era de origen libio. Desde luego que Manchester se ha volcado con ello, pero más todavía cuando al pasear por cualquier calle de la ciudad puedes ver el símbolo de la abeja en cualquier escaparate o en el suelo, pintadas y carteles con las letras de “I love Manchester” o ya incluso en St Ann’s Square con el emotivo homenaje a las víctimas y a los heridos con mensajes, globos de color rosa, peluches y flores como muestra de afecto a todos ellos.

Nunca he vivido esto y os puedo asegurar que lo vivido aquí jamás se me olvidará. RIP.

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