Tú a Londres y yo a Manchester: Reino Unido, uno de los destinos más solicitados por los estudiantes latinos

“Mamá, papá, he decidido poner rumbo al extranjero y estudiar una carrera allí. No solo para desarrollarme profesionalmente sino, también personalmente”. Esta quizá puede ser una de las frases típicas que todo padre y madre escuche de parte de sus hijos cuando finalizan sus estudios en la enseñanza obligatoria. Ya sea mediante el programa Erasmus o simplemente para poder estudiar una carrera universitaria completa, son muchos los hispanohablantes que deciden zarpar a Reino Unido en busca de nuevas oportunidades académicas. Y es que el sistema educativo británico siempre ha sido famoso por sus grandes universidades, como las de Cambridge, Oxford o Londres. También por la dinámica en las que se imparten las clases, ya que la metodología de enseñanza se rige a través de clases magistrales que representan una pequeña proporción del programa y el aprendizaje no se basa tanto en la memorización, sino en el desarrollo de trabajos prácticos guiados por un docente.

Gabriela en Londres. Fuente personal

Según un artículo publicado en el diario El País en octubre de 2014, a través de un estudio de la Comisión Europea, mostraba que los alumnos que deciden irse al extranjero a estudiar poseen al menos cinco puntos fuertes con respecto a los que no lo hacen. Y estos son, la mayor capacidad de adaptación; confianza en sí mismos; conciencia de sus fortalezas y debilidades; capacidad para tomar decisiones y vigor a la hora de resolver problemas.
Este fue el caso de Gabriella Villacencio, una joven ecuatoriana residente en Manchester que decidió estudiar Negocios Internacionales y francés en la Manchester Metropolitan University. “Cuando terminé Bachillerato de Ciencias en Madrid no sabía qué carrera seguir porque no encontraba algo que me gustase con la limitación de estudios académicos”, cuenta la joven. Gabriella dice además que quería hacer alguna carrera relacionada con el comercio y el mundo de los negocios, pero a la vez unida con los idiomas. “Estaba totalmente perdida, ya que considero que era una de las decisiones más importantes de mi vida el hecho de elegir qué estudiar, pero finalmente fui a Londres el verano después de graduarme y averigüé las opciones de estudios que había en las universidades de Inglaterra, hasta que finalmente di con la mía”.

Algo que también cuenta la joven argentina procedente de Buenos Aires, Alexandra Olivieri, quien también estudia en la misma universidad. “Decidí estudiar en Reino Unido porque por motivos familiares nos mudamos a Manchester. Además, es una ciudad que ofrece muchos cursos universitarios, aunque debo decir que la elección de la facultad no fue difícil. Así que elegí estudiar francés y alemán en la Manchester Metropolitan University”, cuenta.
Sin embargo, lo primero que hay que tener en cuenta es que las universidades británicas son caras. La mayoría de los centros posee una matrícula de 9000 libras al año. Y para que los estudiantes puedan afrontar estos gastos existen tres vías puestas en marcha por los gobiernos de las tres regiones que conforman Gran Bretaña. En Escocia, el Gobierno cubre el 100% de la matrícula; en Gales, el Ejecutivo ofrece una ayuda de entre 4000 y 5000 libras y en Inglaterra, el Gobierno ofrece préstamos sin intereses por un importe máximo de 9000 libras.
Así que, para poder optar a ello, se tienen que cumplir algunos requisitos, como ser ciudadano de algún país miembro de la Unión Europea; haber sido admitido en alguna universidad inglesa y que el grado se encuentre dentro de la lista de los students loans (préstamos para estudiantes) aprobados por el Gobierno. Tras ello, el estudiante devuelve el préstamo cuando su sueldo supere las 21000 libras al año y una vez pasados 30 años, la deuda habrá prescrito.

Fuente personal

A todo ello hay que sumarle los gastos de manutención, que suelen ser alrededor de unas 700 libras, aunque la mayoría de los estudiantes lo compaginan con trabajos a tiempo parcial. Es lo que cuenta Alexandra, “lo que me gusta más de estudiar aquí es que los profesores ingleses enseñan cosas prácticas y teóricas de la carrera que el estudiante eligió. No hay otras materias que uno tiene que estudiar obligatoriamente y que no tienen nada que ver. Esto me deja más tiempo libre y así puedo practicar los idiomas que estudio por mi cuenta viendo películas, leyendo libros y encontrando otros estudiantes Erasmus para hablar con ellos en distintos idiomas, pero también me ofrece la posibilidad de hacer un trabajo part-time”.

Además, para acceder a estas universidades de gran prestigio, no existe ningún sistema de selectividad ni notas de corte como suelen pasar en las universidades españolas. Cada universidad fija sus propios requisitos de acceso y uno de ellos es contar con la nota media obtenida durante los estudios de Bachillerato. En definitiva, hay unos pasos a seguir. Hay que elegir primero la universidad para encontrar el campus que se adecue mejor a las necesidades del alumno, que es bastante amplio. Más tarde, tras haber hecho la elección de campus, se debe hacer una preinscripción a través de ucas.com. Y cuando haya sido elegido por la universidad deseada, el estudiante debe enviar la nota media obtenida en el Bachillerato. Si el estudiante está cursando segundo de Bachillerato, deberá remitir un escrito con los resultados que prevé obtener en segundo. Además, tiene que incluir el llamado personal statement, una carta de presentación en la que explique por qué quiere estudiar en Reino Unido y qué le motiva para cursar ese grado, algo que demuestra claramente en un escrito cómo es el alumno. Por último, tiene que mandar una carta de referencia elaborada por uno de sus profesores de instituto. Todo ello redactado en inglés, ya que para acceder a estas universidades el alumno necesita el nivel Advanced (certificado oficial de Cambridge) o un 6,5 o 7 en el IELTS.
Una vez admitido, debe pedir el préstamo por el importe de la matrícula al Gobierno. Además, debe preguntar en su facultad si existen becas concedidas por la universidad y solicitarlas. Algunas ofrecen ayudas de entre 2.000 y 3.000 libras.
Todas estas ventajas son las que hicieron que Gabriella también se decantara por Reino Unido. “Las ventajas y oportunidades que me ofrece el país son tanto académicas como laborales, además de la oportunidad del aprendizaje del idioma. Adquirir mis estudios académicos en solo tres años y con un sistema educativo práctico. Y la oportunidad de poder trabajar y al mismo tiempo estudiar por los horarios de las clases en la Universidad”, cuenta.

Aunque también Alexandra subraya que existen una serie de dificultades. “Soy consciente del hecho de que una vez que termine la facultad, voy a tener más oportunidades de conseguir un buen trabajo en Inglaterra o en cualquier otro país. Las empresas buscan gente que haya ido a este tipo de universidades y es una ventaja. No obstante, a veces no es fácil cuando tienes que escribir ensayos o hacer exámenes en otro idioma que no es el tuyo. Tal vez, aunque el contenido de lo que el estudiante extranjero escribe durante las pruebas es muy bueno, el nivel de inglés no es el mismo de los otros estudiantes nativos. Por este motivo, un estudiante que viene de otro país tendría que estudiar por su cuenta inglés para superar esta dificultad”.
Gabriella apunta además que, a diferencia de otros países, las clases son de tres o cuatro horas por día y que este tipo de enseñanzas le ha permitido adquirir gran experiencia laboral, ya que se realizan las interships (prácticas en empresa), voluntariados y el hecho de trabajar para las compañías aún sin finalizar sus estudios les ha sido muy útil.

Ambas recomiendan estudiar en Reino Unido, no solo por el método de enseñanza, sino porque también para ellas les resulta interesante aprender otra cultura diferente y encontrar gente de todos los países que hacen lo mismo.
Aunque todo ello aún está en el aire. Muchos estudiantes se están echando para atrás con el Brexit. La otra cara detrás de todo este tipo de ventajas que ofrece. Muchos no saben qué hacer, se encuentran dubitativos y nadie les garantiza nada. Según publicaba Eldiario.es en el mes de junio del año pasado, el Brexit aún no ha empezado a afectar al sistema educativo y no afectará al próximo curso, pues la planificación ya está hecha.

Además, las universidades podrán alcanzar acuerdos bilaterales. Existe una fórmula ya explotada en muchos países extracomunitarios y basada en convenios entre universidades. “Ambas instituciones negocian en qué términos quieren cooperar y cómo es su relación. Si se va a basar en movilidad en profesores, estudiantes… En función del acuerdo, los alumnos españoles pagan la misma matrícula que en su universidad de origen o no. En las becas Erasmus, los estudiantes siempre abonan, vayan donde vayan e independientemente del coste del curso escolar del centro de destino, las tasas de la universidad de su país.
En cuanto a los extranjeros que cursan ya en Reino Unido su carrera completa, podrán verse afectados por el Brexit. Según el mismo artículo, Sara Morán estudia primero de Web Technologies en una universidad de Londres, por lo que paga 9.000 libras (10.950 euros) al año. Tuvo que pedir un préstamo a una entidad financiera española para poder costearse la carrera y teme que, tras el Brexit, el precio podría duplicarse al ser estudiante extracomunitaria.
Muchos son los interrogantes y muchos son los que se cuestionan si hacerlo o no. Lo que sí está claro es que este sistema educativo brinda grandes oportunidades a todo aquel que decida poner rumbo a Reino Unido para estudiar.

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